Saiba mais

Mostrando postagens com marcador Borges. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador Borges. Mostrar todas as postagens

sexta-feira, 25 de março de 2011

Nostalgia do presente


por Jorge Luís Borges

Naquele preciso momento o homem disse:
“O que eu daria pela felicidade
de estar ao teu lado na Islândia
sob o grande dia imóvel
e de repartir o agora
como se reparte a música
ou o sabor de um fruto.”
Naquele preciso momento
o homem estava junto dela na Islândia.


Nota do editor: este poema neste site por carinho e amor a Débora de Mello.

sexta-feira, 18 de março de 2011

Inscripción

De la serie de hechos inexplicables que son el universo o el tiempo, la dedicatoria de un libro no es, por cierto, el menos arcano. Se la define como un don, un regalo. Salvo en el caso de la indiferente moneda que la caridad cristiana deja caer en la palma del pobre, todo regalo verdadero es recíproco. El que da no se priva de lo que da. Dar y recibir son lo mismo.

Como todos los actos del universo, la dedicatoria de un libro es un acto mágico. También cabría definirla como el modo más grato y más sensible de pronunciar un nombre. Yo pronuncio ahora su nombre, María Kodama. Cuántas mañanas, cuántos mares, cuántos jardines del Oriente y del Occidente, cuánto Virgilio.


Jorge Luís Borges.

sábado, 22 de janeiro de 2011

Poema de Borges

Os Justos

Um homem que cultiva um jardim, como queria Voltaire.
O que agradece que na terra haja música.
O que descobre com prazer uma etimologia.
Dois empregados que num café do Sul jogam um silencioso xadrez.
O ceramista que premedita uma cor e uma forma.
Um tipógrafo que compõe bem esta página, que talvez não lhe agrade.
Uma mulher e um homem que lêem os tercetos finais de certo canto.
O que acarinha um animal adormecido.
O que justifica ou quer justificar um mal que lhe fizeram.
O que agradece que na terra haja Stevenson.
O que prefere que os outros tenham razão.
Essas pessoas, que se ignoram, estão a salvar o mundo.



Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

domingo, 12 de dezembro de 2010

Poema de Amor

Por Leandro Oliveira

O mais belo poema de amor que conheço:

Elsa
Noites de longa insônia e de castigo
que ansiavam a alba e a temiam,
dias daquele ontem que repetiam
outro inútil ontem. Hoje os bendigo.
Como pressentiria nesses anos
de solidão de amor, que as atrozes
fábulas da febre e as ferozes
auroras não eram mais que os degraus
torpes e as errantes galerias
que me conduziriam à pura
culminância de azul que no azul perdura
dessa tarde de um dia e de meus dias?

Elsa, em minha mão está tua mão. Vemos
no ar a neve e a queremos.


Elsa
Noches de largo insomnio y de castigo
que anhelaban el alba y la temían,
días de aquel ayer que repetían
otro inútil ayer. Hoy los bendigo.
¿Cómo iba a presentir en esos años
de soledad de amor que las atroces
fábulas de la fiebre y las feroces
auroras no eran más que los peldaños
torpes y las herrantes galerias
que me conducirían a la pura
cumbre de azul que en el azul perdura
de esa tarde de un día y de mis días?

Elsa, en mi mano está tu mano. Vemos
en el aire la nieve y la queremos.

Jorge Luis Borges
Cambridge, 1967.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...